viernes, 3 de septiembre de 2010

LA LUNA, EL PLANETA DE LA FECUNDACIÓN




CAPÍTULO XI

LA LUNA, EL PLANETA DE LA FECUNDACIÓN
pág. 119

Por la Biblia nosotros sabemos que Jehová hizo al hombre a su imagen y
semejanza. También se nos dice que los ángeles visitaron a Sara y le anunciaron
el nacimiento de Isaac. También profetizaron el nacimiento de Sansón y de
Samuel, y el ángel (no arcángel) Gabriel vino a María de Belén para anunciarle el
nacimiento de Jesús.
Con arreglo a la ciencia oculta Jehová y Sus ángeles son los guardianes de
los átomos simientes, los factores básicos de la fecundación. Las actividades de
los úngeles están dirigidas al mantenimiento de la vida de la planta, animal y
humana, sobre la Tierra, Con este fin sus fuerzas se enfocan sobre la voluble
Luna alrededor de los doce signos del Zodiaco y actúan sobre el feto de un modo
creador durante el período de la gestación, desde el momento de la concepción,
hasta el nacimiento.
Así como la Luna mide las mareas de la Tierra, así también mide el pasaje
del alma desde las orillas de la eternidad por medio de las aguas del vientre hasta
el mundo nuestro. Con arreglo a la astrología, Cáncer es el hogar de la Luna. Los
antiguos egipcios pintaban este signo en la forma de un escarabajo que era el
emblema del alma para ellos y llamaron a Cáncer la esfera del alma, porque se
decía que por medio de la humedad de este signo acuático, y fertilizados por el
rayo lunar, los átomos simientes son proyectados en el vientre de la madre en
perspectiva, quien se prepara de este modo para el período de la gestación; y la
ciencia oculta añade a esto que los átomos simientes del reino, que aún no tiene
mente y, por lo tanto, insensible a las influencias lunares en tal sentido, son
proyectados por medio del signo marciano acuático Escorpio, mientras que los
átomos simiente de las inertes plantas se ponen por medio del signo jupiteriano
Piscis, inmediatamente antes de que el Sol entre en Aries en el equinoccio vernal,
para despertar las semillas de las plantas de su letargo en el regazo de la madre
Tierra, que han sido fertilizadas por Piscis. Por consiguiente, la familia humana
tiene el período de gestación más largo, el animal un poco más corto y el vegetal
el más corto de los tres.
La Luna mide también el período de crecimiento post-natal de modo que el
período de la infancia señalado por el cambio de dientes se completa hacia los
siete años de edad, que es cuando la lama está en cuadratura con el lugar que
ocupaba al nacimiento, El período de la pubertad se manifiesta alrededor de los
catorce años de edad, cuando la Luna está en oposición al lugar que tenía al
nacimiento y está marcado por el cambio de la voz en el machadlo y el principio de
la menstruación en las muchachas. A los veintiún años de edad, la Luna, por
progresión, ha recorrido tres cuartos del círculo del horóscopo contando desde el
lugar que ocupaba al nacimiento. Esto termina el período de incubación y el ser
humano se considera como mayor de edad, capaz de ejercer sus derechos civiles
y realizar por sí mismos sus propios negocios. Así, pues, la distancia recorrida por
la Luna nueva durante el período prenatal de la gestación en el vientre de la
madre y la distancia recorrida por la Luna progresada durante los veintiún anos de
desarrollo postnatal en el vientre de la Madre Natura se corresponden
exactamente.
La Luna, al igual que Mercurio, no tiene naturaleza básica de sí propia sino
que sirve como un foco para las cualidades de los signos y de los otros planetas
sobre la mente humana. La Luna gobierna el aire de los pulmones y la linfa
incolora en el cuerpo, así como la función digestiva y el sistema nervioso simpático
que tiene cargo del proceso automático de la digestión. También gobierna el
cerebelo, las mamas, las funciones femeninas y los partos como ha hemos
indicado.
Las personas que están fuertemente bajo la influencia de los rayos lunares
son de una naturaleza fácil, soñadora e indolente, propensas a formar castillos en
el aire, los cuales nunca se materializan ni asumen forma concreta. Son muy
sociables y generalmente son de naturaleza congenial. Estas personas tienen
suerte como, cocineros, amas de casa u otra ocupación doméstica o en alguna
que se relacione con líquidos marinos.
La Luna, como es femenina, indica el compañero de matrimonio para un
hombre, de modo que la aflicción de la Luna en el horóscopo de un hombre no
será una indicación tan segura para causar molestias en la salud como lo es para
la vida de matrimonio y los horóscopos de ambos sexos deben leerse, por lo tanto,
diferentemente con respecto al Sol y la Luna. Si Saturno aflige a la Luna en el
horóscopo de una mujer afectará a su salud, pero este aspecto, si ocurre en el
horóscopo de un hombre, causará disgustos en la vida matrimonial. Si el Sol está
afligido en el horóscopo de un hombre afectará a su salud, pero en el horóscopo
de una mujer indicará los disgustos y las molestias con su esposo. Al mismo
tiempo, sin embargo, no debe olvidarse que tanto el Sol como la Luna son factores
vitales en la salud de ambos sexos, pero un sexo está más afectado por el Sol y el
otro por la Luna.
La Luna es el gran reloj del Universo. Sin ella nuestras vidas serían
estériles porque aunque el Sol y los planetas mediante sus recorridos a través de
los signos y las casas indican los años en lo que determinadas tendencias que
aparecen en el horóscopo pueden culminar en acción, todo ello requiere
invariablemente un aspecto de la Luna para fertilizar el aspecto y hacerlo que
llegue a la manifestación física. El Sol y los planetas pueden ser, por lo tanto,
comparados a la manecilla de las horas en el reloj del destino, la cual indica el año
en el que cada fase de nuestro destino se madura para ser cosechada, y la Luna
puede ser comparada a la manecilla de los minutos que indica el mes en el que
las influencias culminan en acción.
Con objeto de familiarizarnos totalmente con las influencias de la Luna, nos
permitimos aconsejar a los lectores que lean cuidadosamente el artículo dedicado
a los eclipses y a la Luna nueva en nuestra obra titulada “Astrología Científica
Simplificada”.

***

del libro "El Mensaje de las Estrellas" de Augusta Foss de Heindel y Max Heindel

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